La Alergia

La alergia es una reacción de tipo inmune, en la cual entran en juego los mecanismos de defensa del cuerpo contra la proteína de la leche, que es el factor desencadenante. La beta-lacto globulina es la más alergizante y la que más se relaciona con la APLV, pero cualquiera de las otras 7 proteínas pueden desencadenar el problema.

 

Cuando la proteína entra en contacto con los glóbulos blancos (eosinófilos) en el intestino del bebé, se desarrolla una reacción inflamatoria, la cual es difícil reconocer y su diagnóstico resulta confuso.

 

Los bebés afectados por esta alergia padecen molestias digestivas, cólicos, irritabilidad o deposiciones con sangre frecuentes. Tales síntomas se confunden con causas infecciosas como las amebas y al bebé se le comienza a suministrar antibióticos que causan más daño. Este diagnóstico erróneo es el inicio de una serie sucesiva de alergias que se manifiestan más tarde como dermatitis atópica o alergias respiratorias, bronquitis, asma, renitis, entre otras, predisposición a reflujo esofágico, vómitos, nauseas y llanto inconsolable.

 

Los más propensos a padecer este problema son los que tienen antecedentes genéticos, cuyos padres han sido también alérgicos.

 

El factor genético se suma a otras situaciones que desencadenan la enfermedad, como el parto por cesárea, debido a que, en este caso, el intestino virgen del bebé se encuentra en un medio más estéril y al no tener contacto con bacterias, adquiridas a través de la madre o de su entorno, desarrolla una flora intestinal anormal. Está demostrado que los niños alérgicos a la proteína de la leche de vaca tienen una flora intestinal diferente de los niños que han nacido por la vía natural. Esta flora intestinal diferente es precursora de la sensibilidad.

 

El diagnóstico se basa en detectar glóbulos blancos responsables del desarrollo de la reacción inflamatoria alérgica. A través de una colonoscopía se toman fragmentos de la pared intestinal del bebé para determinar si se trata de la APLV o no. En todo caso, lo más importante es hacer una consulta temprana para tratar de evitar que el niño sufra desnutrición. Si al niño no se le diagnostica a tiempo y adecuadamente, tiende a bajar de peso o padecer de anemia, porqué la inflamación no le permite alimentarse de manera apropiada.

 

El mejor tratamiento es la prevención, por lo que la mejor medida es la alimentación con leche materna, la cual tiene una composición diseñada para el ser humano.

 

La leche hidrolizada también está elaborada con leche de vaca, pero sus proteínas han sido desnaturalizadas para que los glóbulos blancos no las detecten.

 

No hay tratamiento para la alergia, solo la restricción del agente que la provoca. Al no estar expuestos los eosinófilos de manera constante a la proteína, se les olvida generar una reacción alérgica porqué ya no la reconocen como ajena.

 

Por lo general el 50% de los niños resuelve la alergia al término de un año, el 75% a los 18 meses y el 95% a los 5 años. Pero hay niños que desarrollan alergia también a la leche hidrolizada, por lo que deben buscar otras opciones. En cualquier caso, las desventajas de la leche hidrolizada son su alto costo y su desagradable sabor.

 

El niño con APLV logra controlar la enfermedad a temprana edad, pero no se cura por completo. La alergia es una condición de hipersensibilidad que va a manifestarse toda su vida. Hay que tratarla a largo plazo y restringir alimentos alergénicos como la leche de vaca y los productos a base de soya.

 

Algunos pediatras tratan estos problemas con extracto o jugo de soya (la mal llamada leche de soya), pero el problema no se soluciona, ya que el 50% de los niños alérgicos a la leche de vaca, también lo son a la soya. Otros recetan leche deslactosada pero como el problema en muchos casos es la proteína y no la lactosa, la afección continúa.

 

Esta enfermedad surgió en los últimos años, debido a que los avances tecnológicos de la medicina han prevenido cada vez más y mejor las enfermedades infecciosas, pero el intestino del ser humano debe desarrollarse en un medio relativamente sucio para poder generar su propia inmunidad. Al no haber suficiente exposición a las bacterias no hay estímulo para el sistema inmunológico intestinal y por lo tanto, se origina la tendencia alérgica.

 

Esta enfermedad de las nuevas generaciones hay que tratarlas sin uso de medicamentos, simplemente restringiendo el componente alergénico con el sustituto lácteo apropiado: la leche de cabra.

 

Las alergias en los niños parecen ser más comunes de lo que se creía, especialmente en los más pequeños. En una reacción alérgica típica, los síntomas son producidos por istaminas, las que son almacenadas en las células del cuerpo. Estas son liberadas cuando existe un estímulo local. Reacciones típicas anticuerpo-antígeno son desarrolladas hasta anclarse en las paredes de las células, entonces se liberan las istaminas y se producen los síntomas de la alergia. La liberación de estas conduce a una congestión de los capilares  y a una hemorragia en los espacios intracelulares a través del sistema linfático. La estimulación de una terminación de un nervio local también ocurre. Las personas que muestran una reacción alérgica son usualmente más sensibles a liberar una cantidad grande  de histaminas y también tiende a producir un gran número de anticuerpos de ciertas proteínas.

 

Algunas de las tan llamadas “MUERTES REPENTINAS” en niños, son ahora relacionadas con algunos tipos de respuestas alérgicas resultando éstas en un fatal shok anafiláctico. Alrededor de un 6% de los infantes en USA sufren de alergias derivadas del consumo de leche de vaca. Sin embargo, en algunas regiones de Guatemala la cifra puede elevarse hasta un 35%.

 

Mas infantes cada vez son alérgicos a varios componentes de la leche bovina, sin embargo no lo son en el caso de la leche caprina a pesar de encontrarse en ésta, estos mismos componentes. Las personas que son alérgicas al suero de la leche bovina, también lo serán a los subproductos de esta misma leche.

Rancho Taxisco

Productos Capridelli

 

Empresa agropecuaria guatemalteca de productos orgánicos de cabra como leche pasteurizada, cajeta, quesos tipo francés y yogurt, además pie de cría de las razas alpina, saanen, nubia y sus cruzas.

 

Oficinas centrales:

Tels. 2476-7150

Cel. 5335-8381

E-mail: info@productos-de-cabra.com